32.

Entraron al auto y es cuando Ikaika se da autorización para derramar algunas lágrimas. La cercanía con el padre de su hijo la lástima porque él solo juega con ella. ¿Cómo se le ocurre ir tras de ella mientras está con su amiguita de turno? Es un arrogante estupido que no ha aprendido nada en ese tiempo. Sigue siendo egocéntrico y manipulador. Secó sus lágrimas dispuesta a no volver a llorar por el hombre.

—No llegamos a cenar, ¿Quieres que vayamos a otro lugar? —pregunta Lorenzo tomando su ma
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP