31.
Ambos llegaron a la casa donde encontraron a su hijo despierto. En cuanto vio a Ikaika como de costumbre se tiró en sus brazos buscando su teta. Ikaika sonrió al verlo desesperado buscando su seno. Jaaziel solo pudo envidiar a su hijo. Trago profundamente al ver los pechos de la madre de su niño y sólo deseó tenerla en su cama alimentándose como lo hace su criatura.
—Los dejo para que alimentes a nuestro hijo. —Ikaika blanquea sus ojos.
—Te estabas tardando en buscar una excusa para ir a ar