68. TENGO TODO EL DERECHO
Los dos días siguientes al infarto de la abuela fueron un completo sube y baja de emociones. Para empezar todos los buitres de la familia aparecieron solo para verificar si la anciana seguía viva o no y esperar su momento de cobrar la parte de la herencia que les tocaba.
Lo que hizo que el castaño estuviera de un humor de los mil demonios y ella podía entenderlo, pues en su lugar los hubiera mandando a todos a la m****a.
Sin embargo, ella tenía sus propios problemas, como por ejemplo la segund