66. Señor exagerado
Oh Dios estaba a punto de hiperventilar.
Casarse, él realmente estaba pidiendo que se casaran. Por unos segundos Maggie no pudo hacer más aferrar con fuerza la sábana que cubría su cuerpo dedsnudo y verlo con los ojos muy abiertos de la impresión.
Su corazón parecía que había comenzado una carrera y todo su cuerpo vibraba de anticipación.
—¿T-Tu te quieres casar conmigo?— quiso golpearse por haber tartamudeado, pero lo cierto que seguía en estado de shock.
Nathaniel al escucharla, esbozó un