Mundo de ficçãoIniciar sessãoRobert enloquecía mas día con día en esa celda entre una pared de un vidrio que no podía ser penetrada por balas, completamente aislado del mundo. Sus amigos lo habían abandonado, su familia le había dado la espalda, todos esos ingratos mal agradecidos a los cuales había ayudado a llenar sus bolsillos ahora se creían con la posición suficiente como para negarle su ayuda, como si de alguna forma estuvieran por encima de él.







