“Cásate con él, entonces”. Ella asintió como si estuviera decidida. Como si de alguna manera fuera así de fácil.
Odiaba decepcionarla. Deseaba poder dejarla creer lo que quería.
“Lo siento, Elva. Pero el príncipe Nicolás y yo nunca seremos pareja. No importa qué”.
Ella me miró con ojos grandes y vulnerables. “¿Nunca?”.
Negué con la cabeza.
“¿Pero por qué?”.
¿Porque le rompí el corazón? ¿Porque pensó que lo había traicionado? ¿Porque me había devuelto el regalo que le había hech