"El amor no tiene lugar en la realeza". Nicolás inclinó la cabeza hacia abajo y bajó la mirada. "Me veré obligado a casarme con la mejor candidata Luna en el Juego de la Elección. Solo puedo esperar que, al menos, más adelante florezca un sentimiento de amistad".
"¿Y Liliana es la mejor?", pregunté.
Suspiró. "Es la que mi padre ha elegido por ahora. Podría cambiar en el transcurso de la competencia. Los caprichos de mi padre pueden ser inconstantes. Pero, ¿qué más da? Son más o menos todas igu