Capitulo 2

Siento como si estuviera entrando a un matadero, pero con algo de clase, al frente de mi puedo ver dos puertas grande de madera, estaba medio abierta, me acerco para tocarla pero abre sola, doy un paso hacia atrás ya que el sonido rechinante que hace parase el de las películas de terror, al terminarse de abriría las puertas puedo observar un chico alto, rubio, su corte de cabello era muy corto, su mirada era inquietante, traía unos lentes azules, que hacían juego con su camisa y un pantalón blanco.

—Bienvenida señorita Matius mi nombre es Tayler Miller soy el psicólogo de este lugar.

Se hace a un lado para pasar y veo a un pequeño grupo de chicos, me acerco a ellos y el doctor Miller cierra las puertas.

—Este es el salón principal, acá dejarán las cosas que posteriormente serán llevadas a su habitación.

—¿Por qué?

—Debemos ver qué cumplan con las reglas además acá no necesitan ropa, tendrán un uniforme y tienen todo lo que necesitan en las habitaciones— Dejamos las maletas allí y salimos al pateo con él, podemos dos ver qué no solo la fallada es grande si no que hay 4 casas hay dos que tienen dos pisos y las otras dos con solo uno, pero son algo grande, veo a lo que son enfermeros pasar.

—Deben de tener muchos loquitos— Digo.

—Señorita Matius acá no usamos esa palabra, si no la palabra paciente, son 4 áreas distinta comencemos con la derecha hasta la última, en la primera están los chicos con casos leve mucho de ellos están por salir de acá, es una adaptación a la sociedad en su plenitud, tiene clase artísticas, deportivas y otras para que su adaptación sea exitosa, la que está a su lado es la casa para los chicos con un poco más de problemas, aún no están listo para la adaptación al mundo y necesitan aún cita y terapias y recuperación.

La otra casa que le sigue es para los de problemas muy graves y peligroso, es más pequeña porque es más fácil cuidarlos.

—¿La última que tiene guardias en la puerta? —Es lo único que puedo preguntar al verla.

—Pacientes que no tienen cura, te lo digo no quieres estar allí, cada casa tiene sus reglas ahora los nombres a qué cada van.

—Si no supiera que es la realidad le diría que entre al mundo de Harry Potter.

Solamente sonríe y comienza a asignarnos, un enfermero se encargará de llevarnos, me tocó el lado de las personas que están en medio proceso, suspiro y escucho las reglas.

—No hay comunicación con el exterior, nada de comida fuera de acá, si los medicamentos no se lo toman se le dará a la fuerza, de la misma manera el tratamiento, nada de contacto con las otras áreas, las salidas al patio se ganan, nada de relaciones entre pacientes o alguna persona dentro o fuera de las instalaciones.

No pude seguir escuchando todas las reglas, me daba sueño así que bostezó, llegó a la habitación y veo una bata de paciente allí, rio para mí, cuando la puerta se abre y veo a dos chicas, una chica de apariencia dulce, una que se ve un poco más rebelde.

—¿Tú estás loca? — Pregunta una de las chicas.

—Mia déjala acaba de llegar.

—Quiero darle una grata bienvenida— Pasa y se sienta en mi cama, bajo de ella saca una bolsa de papel, mete su mano allí y saca un chocolate— Sé que no todo será fácil acá, así que ten un poco, ella es Rocío y yo soy Mia.

Las cosas a partir de ahora serán tristes, alegra y divertida, algo en mi dice que es así.

Narrado por Rocío.

Le doy la bienvenida a la nueva con un chocolate, todo el mundo aprecia un buen chocolate y más en este lugar. Tal vez no va a ser un lindo paseo, pero por lo menos podemos hacer que comience a adaptarse a este lugar.

La chica nos mira por unos segundos y luego acepta el chocolate con una débil sonrisa.

—Yo soy Rocío y ella apunto a mi compañera — Mia.

—Mar — nos tiende la mano.

Ignoro su intento de saludo y la atraigo en un apretado abrazo.

—Nos llevaremos muy bien — afirmo.

Ella sonríe un poco incomoda y se aparta.

—Puedes quedarte con esa cama, pronto te traerán el uniforme y el aseo personal — informa Mia guiándola a su cama.

La miro por un rato preguntándome por que estará aquí, no debe ser un trastorno muy severo al encontrarse en esta área. Es una chica linda, pero tiene un aura de tristeza que la rodea, quien sabe lo que le habrá pasado.

Caminamos al comedor por una pequeña y de muy mala calidad porción de comida. La avena tiene un estaño color y esta pastosa, el pan parece ser de hace días y al jugo olvidaron echarle azúcar; pero bueno es más de lo de cada día, terminas acostumbrándote. Nos sentamos juntas mientras hablamos un poco para conocernos.

—Hola ...hola, una nueva integrante al equipo de perdedoras — canturrean a mi lado.

—Carmen lárgate, hoy no estamos para ti — ordena Mia, pero la chica no le presta atención.

Fija su vista en Mar y se nueve hasta su lado de la mesa.

— ¿Dime fenómeno, sufres de esquizofrenia o algún otro raro trastorno? — toma un mechón de pelo y le da vueltas con excesiva confianza— para estar en este grupo de perdedora debe ser algo denigrante.

La furia crece dentro de mí al ver la incertidumbre y molestia de mi nueva compañera que a pesar de estar siendo molestada no hace ninguna reacción en defensa. Y me gana la furia, sé que hay algo dentro de mí, estamos en constante lucha por el poder, nadie sabe lo difícil que es tratar con esto es como tener otra persona dentro de ti que cuándo sale puede poner todo tu mundo de cabeza, revolver todo y dejarte luego lidiar con las consecuencias a veces me es imposible luchar contra ella, en este momento no lo controlo ...lo dejo fluir y veo todo desde una perspectiva diferente.

Me pongo rápidamente de pie causando un estruendo al caer la silla que hace que todos queden en silencio mirando la escena. Cojo a la intrusa del pelo y le doy una cachetada que resuena por todo el comedor, escucho murmullos de asombro y algunos pidiendo pelea, pero le restó importancia.

Carmen me clava las uñas en un intento por defenderse, pero cuándo sale mi otro yo no siento dolor, las emociones son inexistentes, solo hay espacio para la ira y las ganas de golpear a alguien y pues en este momento tengo un excelente saco de boxeo en mis manos.

Dando una patada a sus pies hago que caiga de rodillas.

—Escucha bien lo que te voy a decir cariño, hemos aguantado cada una de tus puyitas hasta el momento porque no me importaban en lo más mínimo, pero si te metes de nuevo con una de nosotras te vas despidiendo de tu hermosa sonrisa porque te voy a dejar sin dientes como salga de esa boca una palabra ofreciéndonos — amenazo— quedo claro!.

Espesas lágrimas corren por su rostro cuando asiente en confirmación. Luego llegan los guardias y me arrastran hasta mi habitación, las chicas me siguen de cerca.

—No puede salir en una semana de la habitación y su médico será avisado de este episodio— dice el guardia antes de prácticamente tirarme a mi habitación.

Las chicas cierran la puerta al entrar.

—Que paso allí— pregunta conmocionada Mar

Yo me carcajeó restándole importancia y me tiro en la cama.

—Ro sufre un trastorno de doble personalidad, estamos tratando con la otra personalidad ahora; es un poco impulsiva y agresiva — explica Mia apuntándome.

La miro divertida y le lanzó un beso.

—Y muy coqueta — añade sonrojada

Suele ser muy tímida y me gusta molestarla con eso.

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Mil gracias por darle está nueva oportunidad a esta increíble Historia.

Gracias mis fantasmitas por su apoyo incondicional, días tras día trato de realizar un capitulo con amor para ustedes.

No Olviden dejar su comentario para saber que le está pareciendo está increíble Historia que trataré de hacerle muy especial, hasta el próximo capítulo.

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