—Vlad había estado tranquilo, pero ahora se está volviendo errático ¿Qué puede ver en esa chiquilla espantosa? —decía Anya, saliendo de la cama.
La horrorosa cena que habían tenido la noche anterior con la invitada de su hijo seguía revolviéndole el estómago. Qué feliz había sido cuando supo que llevaría a una invitada. Una patada en el vientre, eso resultó ser su invitada.
—No le des más importancia de la que tiene, Vlad está explorando. Déjalo que juegue con esa perrita, le hará bien relaja