Vlad suspiró y se aferró la cabeza. Los dos años que llevaba de casado con Sam habían sido, por lejos, los más felices de su vida, llenos de prosperidad y dicha. La empresa iba mejor que nunca, su patrimonio se había multiplicado, Sam era una fotógrafa prestigiosa y le llovían las ofertas de trabajo. Era un sueño. Sus vidas eran un sueño y ahora se iban a convertir en pesadilla.
Todo estaba desmoronándose y no podía hacer nada para evitarlo. Había fracasado en proteger su matrimonio y su felici