Un día y seis horas, eso había pasado Vlad volviendo a ser soltero y sin tener noticias de Sam. La infame ni siquiera se había molestado en mandarle un mísero mensaje dándole explicaciones o suplicándole perdón, nada. Pese a ello, le sorprendía lo bien que estaba lidiando con el horror de una hermosa relación deshecha, un matrimonio cancelado y todos sus sueños del futuro destruidos. Supuso que, estar enfadado con Sam, menguaba el pesar de no tenerla cerca. Todo estaba bajo control. Si seguía a