¿Ya podemos hablar?

La llamada se cortó y Katya corrió fuera del baño. Egan venía en camino y ella debía huir, a donde fuese y sin importar qué dejaba atrás. Egan simplemente no podía enterarse que ella estaba embarazada. ¿Y si por venganza le hacía abortar a su bebé?

No, ni arriesgarse. Katya no permitiría que eso sucediera.

Ella volvió hacia el laboratorio, donde Ivan seguía combinando cosas y examinando otras. Cuando vio a Katya agitada, se levantó de golpe y se acercó a ella en dos grandes zancadas.

– ¿Katya?

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