Katya se quedó tan sorprendida por la reacción de Egan que no pudo moverse ni hablar hasta que escuchó un chillido de dolor salir de los labios de Ivan. Aquella escena era completamente imposible de creer, innecesariamente inmadura de parte de Egan.
– Egan, ¡detente! –Con una rapidez, que incluso se sorprendió a sí misma, Katya se lanzó al frente y atrapó la mano de Egan que sostenía la pistola. Forcejearon durante unos segundos, pero al final gracias a la herida de Egan que aún sanaba, Katya l