El avión de Egan había estado allí, esperándolos en el aeropuerto de Sicilia. Katya se moría de los nervios, haciendo crujir sus dedos cada vez que pensaba en que pronto estaría con Alyssa nuevamente en sus brazos. Oraba para que un Dios piadoso la mantuviera con vida, sana y salva, lejos de las manos de cualquier tipo malo durante aquellas horas que faltaba para verla.
Egan la mantenía siempre a su lado, procurando que ella estuviese protegida por él y, sobre todo, cuerda o al menos sin ningún