Con un asentimiento, Egan salió de la sala hacia el pasillo solo para encontrar que estaba desierto. Las luces parpadeaban y el silencio reinaba. Katya salió detrás de Egan al tiempo que él subía su arma para tener en el blanco a cualquier cosa que se moviera. Caminaron así por el pasillo, hasta que tuvieron que cruzar hacia la recepción en la entrada.
La puerta de vidrio estaba hecha añicos, la recepción llena de agujeros de balas y, aunque no había ningún cadáver a la vista, Katya juró ver al