Egan arrugó su ceño y entrecerró sus ojos hacia Ivan; obviamente a Egan aquello le olía mal, fétido. Pero tampoco le interesaba demasiado los asuntos de aquel pobre doctor. Solo los que conciernen también sobre Katya, pero ella parecía bien y lejos de cualquier problema.
Ivan, con una disculpas y la mirada baja, salió de la habitación seguido por la intensa mirada de Argus. Egan le hizo señas después a éste mismo y él salió de la habitación sin chistar, dejando solos a Egan y Katya.
Ella volvió