Egan suspiró cuando terminó la última pila de papeleo que tenía sobre su mesa. Habia estado tan ocupado con Katya, la clínica y todos los problemas que últimamente había tenido que ni siquiera se dio cuenta la cantidad de trabajo atrasado que tenía. Reuniones perdidas y pospuestas, mercancía que él había solicitado que nadie recogió, tratos que nunca respondió. Todo eso había sido dejado a un lado por Katya, pero había valido la pena cada segundo por ella.
Al menos, durante unas cuantas horas,