- Te amo, Katya Koslov. Muchísimo.
Otra cosa que Egan decía sin pensar. Pero en esta ocasión, ésta había hecho la boca de Katya abrirse con sorpresa. Ella lo miró a los ojos, aún buscando una pisca de hipocresía. Pero cuando notó la sinceridad en sus palabras, que en ese momento el que habló fue el corazón de Egan y no su boca, él pudo ver cómo Katya se mordió el labio y sus ojos se llenaron de lágrimas.
- Caruso -corrigió Katya-. Soy Katya Caruso, ¿no?
Ahora fue el turno de Egan de ser el sorp