Después de que Katya se resignara a tener que estar junto a Egan, decidieron que ambos debían irse a casa. Ya que Egan tenía mucha picazón y un cabestrillo que le imposibilitaba conducir, y Argus iba en un auto aparte, a Katya le tocó conducir hasta Sacra Corona. No le hacía feliz hacerlo, pero siempre había conseguido algo de libertad al manejar, pese a que el único auto que poseyó en su vida lo tuvo que vender cuando decidió mudarse del país junto a Ivan.
Katya condujo siguiendo las indicacio