Caminar por el pueblo fue bastante doloroso, porque no solo tuve que disimular mi malestar y fingir que nada ocurría, sino que las personas que se cruzaban en mi camino, me dedicaban una sonrisa o una muestra de respeto, ellos ya me estaban aceptando, y ahora pasa esto… Siento que, lo que queda de mi maltrecho corazón, se rompe aún más en pedazos al pensar en la posible reacción que tendrán éstas personas cuando se enteren de lo que pasó.
A nadie le parece extraño el verme caminar hacia el bosq