La forma en la que se tensa en cuanto me escucha preguntar, me hace pensar que, lo que sea que estaba dibujando, lo más probable es que me incluya a mí o que sea algo vergonzoso, porque sí, se notaba que no era tomar notas lo que estaba haciendo, movía la mano de forma más rápida y errática como para ser escritura. Incluso sus mejillas se han puesto del color de las fresas maduras y, aunque me desconcierta, me resulta encantador y hasta adorable, quiero verla así muchas más veces, y que siempre