66. El rubor
Hadriel se dio cuenta de que no se trataba solo de un trato o una obligación. Hellen había logrado llegar a un lugar en su corazón que nadie más había tocado, y aunque aún no entendía del todo lo que eso significaba, supo que ella era especial. Mientras sus ojos permanecían fijos en los de Hellen, algo dentro de él se suavizaba, como si la frialdad que lo había definido durante tanto tiempo se estuviera desvaneciendo lentamente.
A pesar de que su rostro seguía siendo una máscara de calma, por d