138. El auto
El coche avanzaba a una velocidad considerable, mientras las calles de la ciudad pasaban rápidamente a su alrededor. Helga, con las manos firmemente aferradas al volante, se concentraba en la carretera frente a ella, sintiendo una mezcla de emoción y nerviosismo. Era la primera vez que estaba al mando de un vehículo con un propósito tan importante, y la responsabilidad comenzaba a pesar sobre sus hombros jóvenes.
En el asiento trasero, Hadriel miraba por la ventana cuando de repente vio una figu