132. El plan
A medida que conversaban, Hadriel notaba cómo Hellen seguía siendo tan accesible y amable como siempre. Su risa suave y melodiosa, su manera de inclinarse ligeramente hacia adelante cuando estaba interesada en lo que él decía, su capacidad de hacer que cualquier conversación, por trivial que fuera, se sintiera significativa—todo en ella lo hacía sentirse como si estuviera en casa. Habían pasado dos años, pero Hellen seguía siendo la misma mujer que había capturado su corazón desde el principio,