—Tania Rivera, ¿quieres ser mi novia?
Sus ojos se clavan en mi con incredulidad. Cubre sus labios con la mano y ríe de manera nerviosa, pero no puede estar más nerviosa que yo.
Por fin me decidí a pedirle que fuera mi novia de manera oficial aunque sé que es una locura debido a su estatus. Sebastián y su matrimonio aún representa un obstáculo en nuestra relación pero confío en que pronto dejará de serlo.
—¿Estás hablando en serio? –cuestiona y se acerca a mí.
—Muy en serio, bonita. Quiero ha