—¿Estás listo para volver a casa, Damián? –cuestiona el doctor
—Si, estoy muy emocionado.
—Disculpa que te lo diga pero no pareces muy emocionado. ¿Está todo bien? ¿Algo te duele?
—El corazón. –respondo y se acerca con rapidez.
—Dime dónde te duele exactamente.
—Lo siento mucho doctor, me temo que no es lo que piensa, tengo el corazón roto todo por ser un idiota.
—Damián por dios, me asustaste. No tengo cura para el corazón roto pero si te sirve se algo, no vale la pena sufrir por algo qu