Mi novio me puso boca arriba, se inclinó un poco y me penetró. Sentí cada centímetro de su verga consumiéndome mientras intentaba desesperadamente no aferrarme al árbol mientras me apretaba contra el delgado y liso tallo.
La sensación de que nuestros genitales se encontraran por fin sin el preservativo fue completamente diferente para mí. Y ya ansiaba sentirlo eyacular, como tanto había leído en los libros. Y la realidad de experimentar la sensación del cálido líquido invadiéndome mientras Catr