UNA PINTURA
Catriel llegó antes del anochecer. Me recibió en la habitación de Siena y me invitó a dar un paseo antes de que oscureciera.
Pensé que íbamos a caminar o conducir, pero una vez más era Storm quien nos estaba esperando.
Miré a la yegua, que cada día parecía más bella:
- ¿No era Lucca a quien le gustaba montar? – cuestioné.
- Eso creo – me susurró al oído – Porque definitivamente no. Pero como sé que a mi futura esposa le gusta mucho montar en bicicleta, decidí sorprenderla.
Miré a mi