- ¿De verdad crees que le tengo miedo a tu tinta?
- Deberías haberlo hecho, pequeño monstruo.
Sentí la pintura fría en la punta de mi nariz, siendo hecha con el pincel que tenía en la mano.
- Es realmente una cosa descarada, descarada... - Envolví mis brazos alrededor de su cuerpo, aferrándome a él.
Noté que la maleza caía al suelo, sobre la delgada plataforma que cubría la arena debajo de la tienda. Las manos de Catriel recorrieron lentamente mi espalda, deslizándose hasta mi trasero.
- Extrañ