Mi padre me explicó que, a partir de ese momento, Sasha sería responsable de nuestra seguridad durante el día. Y por la noche, cuando nos necesitara, tendríamos a uno de los guardias reales que llevaban mucho tiempo en el castillo, cambiando de papel porque también era de confianza.
Antes de salir de la habitación, me advirtió
- Te espero dentro de una hora cuando salgamos.
Respiré hondo, pues sabía muy bien adónde nos dirigíamos: el esperado día de mi sentencia.
Pauline permaneció sentada, sin