Mi padre se negó a participar en la ceremonia, al igual que mis hermanas. Estevan y Satini se sintieron traicionados, no sólo por Brendon, quien no les dijo la verdad, sino que mintió y engañó todo el tiempo hasta llegar a donde quería. Pero también porque dieron su propia sangre y sus mejores años de vida por un país que juzgó a su hija menor, condenándola antes de saber la verdad. Sí, porque cuando terminé en el juicio, el pueblo ya me había destruido antes.
Nunca dejaríamos de ser D'Auvergne