Lo curioso era que yo prohibía a toda mi familia que me llamaran "monstruito" a medida que crecía. Pero cuando Catriel me lo decía, yo quería que siguiera hablando durante horas, porque aunque sabía que era en tono de burla y para provocarme, no dejaba de ser tiempo que perdía conmigo.
- ¿Vas a quedarte aquí y dejarme en paz? - Dijo Laila mientras salía por la puerta, cruzándose de brazos en tono exigente.
Catriel se levantó rápidamente, dejando caer al suelo el frasco de loción para después de