- ¿Qué quieres decir? ¡Vamos, oféndeme otra vez! Yo soy fuerte. Puedo soportar cualquier cosa que venga de ti.
- Laila es una chica cualquiera.
Tragué saliva, sintiendo que mi corazón se aceleraba hasta el punto de que casi podía sentirlo en la boca.
- E... ¿Yo?
- Eres una princesa... ¡Y virgen!
- ¿Virgen? - Arrugué el entrecejo.
- Anoche oí por casualidad tu conversación con Max.
- Oíste mal.
- No, no oí mal. Recuerdo exactamente cada palabra que dijiste.
- No tienes derecho a...
- ¿A saber qu