No estoy seguro de cuánto tiempo estuvimos allí de pie, mirando a la nada, esperando no sé qué...
Lo único que sé es que en ningún momento solté la mano del príncipe heredero del País del Mar, deseando que encontrara en mí todo lo que necesitaba para aliviar su dolor.
Unos guardias entraron por la puerta principal, ataviados con lo que imaginé un atuendo de gala, con los colores de la bandera del País del Mar en sus telas: el azul celeste predominando sobre los detalles dorados de los gemelos y