Antes de que me diera tiempo a pensar nada, sentí su boca succionando mi rígido pezón, y me retorcí bajo su cuerpo, ansiosa y excitada. Catriel succionaba con fuerza, provocándome cierto dolor cuando sus dientes rozaban la sensible piel, lo que me hizo enloquecer aún más por la forma en que me tocaba.
Su cálida lengua saboreó cada pecho por separado, disfrutando del sabor de la sandía en toda mi piel. Doblé las piernas, empujando su cabeza hacia abajo, segura de lo que quería. Saqué una almohad