- ¿Y después?
- Luego llevaré a mi hija menor al altar. - Él sonrió.
Catriel tomó mi mano, apretándola entre las suyas, su dedo hizo girar el anillo de compromiso que llevaba en mi dedo anular.
Lo miré y sentí que mi corazón se aceleraba. Sólo pensar en nuestra boda me ponía ansiosa. ¡Y todavía teníamos tantos problemas que resolver!
- ¿Y después? - Insistí.
- Satini y yo viajaremos. No tendremos residencia fija.
- Quiero tener sexo en varios países diferentes. Tal vez batir un récord… – Dijo m