MAXIMILIAM
—Max, yo no te amo.— Y solo han bastado esas cuatro sencillas palabras para que mi corazón se rompa en mil pedazos. Ha bastado eso por parte de la mujer que me gusta para destrozarme por completo y lo peor es que no parecía metir cuando soltó todas esas palabras de su boca.
Creo que nunca antes había sentido el pecho tan pesado, no me pasa el aire a los pulmones y todo por lo que mis oídos acaban de escuchar... trago saliva con dificultad, pues no puedo meterme en la cabeza lo que M