Creí que los ruidos podrían cesar, pero no es así. En la primera planta hay alguien y no puedo seguir figiendo que no tengo miedo. De nuevo estoy en el pasillo caminando cautelosamente, esperando a encontrarme con lo peor. El bate que sostengo no es pesado por lo que no se me dificulta nada portarlo. El corazón le late y en el estómago siento un hoyo enorme, claro que esa persona que interrumpe en mi casa no puede ser Max. Ese hombre no es tan torpe, debe de ser alguien más. Asustada bajo cada