Recuerdo que después de una discusión, la fricción que se sentía entre mi madre, mi padre y yo me hacía querer vomitar. Los tres comíamos en silencio mientras a veces mis hermanos hacían bromas entre ellos absortos de la situación entre mis padres y yo. Desde que salí de la casa de mis padres, ya hace mucho tiempo por cierto, esas situaciones se acabaron y fueron sustituidas por distanciamiento solamente los días domingos. Cuando obligatoriamente paso a la casa de mis padres a comer y pasar el