HANNAH
—¿Todo está bien, entonces?— pregunto angelicalmente, no me gusta pelear con Leo. —No me grites así, amor, porque me duele mucho que lo hagas. —Vengo de un núcleo familiar en el que casi nunca se grita, gritar para mí es sinónimo de maltrato.
—Perdóname, bonita, estaba bastante enojado por lo que empecé a maquinar en mi cabeza. —De su parte, recibo varios veces de él en la coronilla de la cabeza, sus besos castos me relajan y me hacen sentir la mujer más querida del mundo, soy feliz cuan