Antonella se despertó asustada. Miró a Adam, que dormía tranquilamente, y soltó el aire con alivio. Había tenido una terrible pesadilla que ocupó su mente por varios minutos. Se levantó y le dio un beso en su pequeño rostro. Finalmente, notó que Dominique no estaba en la cama.
Ella siempre era la primera en levantarse, pero era extraño el silencio que reinaba en la casa, sin ningún ruido ni rastro de Dominique. Caminó hasta la cocina y no la encontró allí; fue al baño y Dominique había desapare