—No sé por qué sigues trabajando —decía Henrico mientras supervisaba el cambio de las máquinas al lado de Antonela—. Ahora estás casada con Benjamín. Él es multimillonario, Antonela.
—Él lo es, yo no, papá —ella se molestó de verdad con su comentario—. Además, no soportaría quedarme en casa con Carlota al lado. Prefiero aguantarle a usted antes que a ella.
Henrico se quedó pensando en lo que Antonela había dicho y sabía lo seria que era. Se preguntó si Antonela ya había perdonado en su corazón,