Benjamín sujetó a Antonela y, protegiéndola con su propio cuerpo, ignoró las palabras de su madre y rompió la multitud. Los metió en el coche y salió a toda velocidad. Su sangre hervía en sus venas. Había descubierto que Carlota podía ser cruel, pero no imaginó que superaría todos los límites.
El camino fue silencioso, aunque los dos tenían mucho de qué hablar. Benjamín se carcomía por dentro con las actitudes de Carlota. Sentía que jamás conseguiría perdonarla por aquello. Adam descansaba en e