Mundo ficciónIniciar sesiónAntonela se sentó durante cinco minutos con las manos cruzadas sobre el vientre, los ojos anegados en lágrimas, preguntándose en qué momento se había convertido en una pésima madre para perder a Adam así, tan repentinamente.
Un gemido de dolor escapó de sus labios. Ni siquiera se dio cuenta de cuánto tiempo llevaba sentada allí. Para ella, el tiempo, que antes era tan pesado, había dejado de existir desde el d







