—Por favor, no me grites.— Pedí en voz baja.
—Carol me llamó a las tres de la mañana porque estabas eufórica en el bar. Ella no te encontraba en ningún lugar.— Me informa
—Carol no tenía por qué decirte nada, y a ti no debería importarte lo que haga con mi vida.— Advertí
—No me hagas enojar más. Te vi bailar y la forma en que te miraban esos imbéciles. Si no me controlo, soy capaz de matar a todos esos miserables por mirar lo que es mío.
—¿Qué quieres decir con 'lo que es tuyo'? No soy tu propi