Alicia Montero.
Me desperté lentamente, con la mente nublada y el corazón latiendo con fuerza en mi pecho. La luz tenue de la habitación de la clínica me confundía al principio, pero pronto me di cuenta de que no estaba sola. Harry estaba a mi lado, sosteniendo mi mano con ternura, y al verme despertar, depositó un suave beso en mis labios.
Lo último que recordaba era estar en el aeropuerto con Raúl y mi hijo, Damon. La tensión en el ambiente, las palabras acaloradas, y la sensación de que mi m