— ¿Tiene algún consejo para mí antes de entrar?— Inquerí preocupada.
— Sí, por supuesto. Mirelo a los ojos, demuestre confianza en sí misma. Evite tartamudear, sea precisa en sus respuestas. Y por favor, no llore. Eso lo irrita mucho.
Caminé con firmeza hacia la oficina y, al entrar, me encontré con un hombre alto de cabello rubio dorado y unos ojos verdes que parecían mirar directamente a través de mí. Su mirada era fría y penetrante, lo que aumentaba mi nerviosismo.
Pero lo que realmente me