Alicia Montero.
Cuando llegué a mi departamento con Damon en brazos, sentí un torbellino de emociones recorrer mi ser. Mi pequeño estaba tan asustado por la situación en la boda que apenas podía contener las lágrimas. Lo abracé con fuerza, tratando de transmitirle todo el amor y la seguridad que podía ofrecerle en ese momento tan difícil para él.
Mientras caminaba por el pasillo hacia la habitación de Damon, recordaba los largos años de espera y las lágrimas derramadas en mi búsqueda por tener