—¿Por qué demonios te llevaste a mi hijo sin mi autorización? Ya me ha dicho el chófer que te lo llevaste a ver al miserable de Chrysler.— Exclama Raúl en cuanto llegamos al departamento.
—No le grites a Ally.— Interviene Damon, mirando a Raúl con firmeza. Me sorprende su carácter a pesar de ser tan chiquito.
—Damon, tú ve a tu habitación. Estás castigado. — Ordena Raúl, señalando hacia arriba.
— Basta, Raúl. No te desquites con el niño. Fue mi responsabilidad llevarlo, y te pido disculpas. — Re