Samantha llora sobre la cama con gran agonía. Aunque su prima nunca fue buena con ella, asimismo la hacía sentir mal por su complexión física, a ella le duele lo que le sucedió.
—Mi mamá es un monstruo... —solloza—. Si tan solo hubiese faltado a la universidad, tal vez Paula estaría aquí aún —se lamenta. Pero recuerda que ella también es víctima en esa casa, y que, si no es capaz de ayudarse a sí misma, tampoco podrá hacerlo con otra persona.
Le causa impotencia que su madre se haya salido con